
Posteriormente se trasladó a la Universidad de Wisconsi como profesor de Genética, donde llegó a obtener la cátedra de dicha especialidad. Más tarde fue nombrado director del Departamento de Genética de la Universidad de Stanford y director de los laboratorios Kennedy de Biología Molecular.
Mientras investigaba en Yale, descubrió que las bacterias tienen una sexualidad rudimentaria, esto es, que se reproducen por conjugación, un intercambio mutuo de genes entre organismos unicelulares no diferenciados sexualmente. Este hallazgo amplió de forma considerable las posibilidades de la investigación genética. Se consideró aún más importante su posterior descubrimiento según el cual algunos virus transportan material hereditario de una célula bacteriana a otra, alterando así la herencia de sus huéspedes. Este proceso lo denominó "transducción".
Por sus descubrimientos acerca de las combinaciones genéticas y la organización del material genético de las bacterias obtuvo el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en el año 1958, compartido con George W. Beadle y Edward Lawrie Tatum.
Autor del trabajo: Torres, Francisco.